insomnio.jpg

Insomnio: causas, síntomas y tratamiento

Fecha de publicación

Jul 1, 2026 3:30:00 PM

Hora de publicación

4 minutos

Categoría

Salud

Dormir no es perder tiempo ni desconectarte de lo importante. Es una forma de renovación: mientras descansas, tu cuerpo recupera energía, tu mente procesa el día y tu organismo se prepara para responder mejor a lo que viene. 

En este artículo te contamos qué es el insomnio, cuáles pueden ser sus causas, qué señales conviene observar y qué hábitos pueden ayudarte a construir una rutina de descanso más estable. También veremos cuándo es recomendable buscar apoyo profesional. 

Insomnio: cuando dormir mal deja de ser algo ocasional 

Tener una mala noche de vez en cuando puede pasarle a cualquiera. El problema aparece cuando la dificultad para dormir se repite, afecta tu energía durante el día o empieza a modificar tu estado de ánimo, tu concentración y tu bienestar general. 

De acuerdo con datos retomados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existen aproximadamente 80 tipos de trastornos del sueño y se estima que más de 45% de la población adulta en México presenta insomnio, apnea o ronquidos. 

En ese sentido, algunas señales de que el mal descanso se está volviendo frecuente son: 

  • Tardas mucho tiempo en conciliar el sueño. 

  • Despiertas varias veces durante la noche. 

  • Te levantas antes de lo previsto y ya no puedes volver a dormir. 

  • Sientes que dormiste, pero no descansaste. 

  • Tienes cansancio, irritabilidad o poca concentración durante el día. 

Insomnio causas: por qué puede aparecer 

El insomnio no siempre tiene el mismo origen. A veces aparece durante una etapa de presión, preocupación o cambios importantes; otras veces se relaciona con hábitos, condiciones médicas, medicamentos o rutinas que alteran el ritmo natural del cuerpo. 

MedlinePlus, servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explica que el insomnio puede ser agudo o crónico. El insomnio agudo suele relacionarse con estrés o eventos puntuales, mientras que el crónico puede asociarse con problemas médicos, medicamentos, otros trastornos del sueño, cafeína, alcohol, tabaco, estrés prolongado, viajes o trabajo por turnos. 

Por eso, al hablar del insomnio y sus causas, conviene evitar explicaciones únicas. No siempre se trata de “no querer dormir” o de “pensar demasiado”; en muchos casos, el cuerpo está respondiendo a estímulos, horarios o condiciones que necesitan revisarse. 

Entre los factores que pueden influir en el descanso se encuentran: 

  • Estrés o preocupaciones constantes: la mente se mantiene activa incluso cuando el cuerpo necesita descansar. 

  • Consumo de cafeína, alcohol o tabaco: estas sustancias pueden alterar la conciliación o calidad del sueño. 

  • Uso de pantallas por la noche: la exposición a estímulos luminosos y emocionales puede retrasar la preparación para dormir. 

  • Horarios irregulares: dormir y despertar a distintas horas dificulta que el cuerpo reconozca una rutina estable. 

  • Viajes o trabajo por turnos: los cambios de horario pueden afectar el ritmo natural de sueño y vigilia. 

  • Problemas médicos o medicamentos: algunas condiciones de salud o tratamientos pueden interferir con el descanso. 

Insomnio, ¿cómo quitarlo?: hábitos para preparar tu descanso 

Cuando te preguntas qué es el insomnio y cómo quitarlo, una de las primeras respuestas está en la higiene del sueño. Este concepto se refiere a los hábitos y condiciones que ayudan a que el cuerpo se prepare mejor para dormir. 

Según datos de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), hasta 80% de los problemas para dormir puede resolverse con una buena higiene del sueño. Por eso, cuidar la rutina nocturna no es un detalle menor: puede ser el primer paso para recuperar un descanso más reparador.  

Bajo este contexto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan hábitos de higiene del sueño que pueden ayudarte a preparar mejor el descanso: 

  • Mantén horarios constantes para dormir y despertar: acostarte y levantarte a la misma hora ayuda a que tu cuerpo reconozca mejor sus ritmos de sueño. 

  • Evita comidas abundantes antes de acostarte: una digestión pesada puede dificultar que el cuerpo entre en modo de descanso. 

  • Evita el alcohol antes de dormir: aunque pueda dar sueño al inicio, puede afectar la calidad del descanso durante la noche. 

  • Reduce la cafeína por la tarde o noche: café, té, refrescos o bebidas energéticas pueden mantenerte en estado de alerta. 

  • Haz ejercicio con regularidad: moverte durante el día puede favorecer un descanso más reparador por la noche. 

  • Cuida tu alimentación diaria: comer de forma equilibrada también influye en tu energía, digestión y bienestar general. 

Cómo crear un santuario de descanso: habitación, rutina y ambiente 

El entorno también influye en la manera en que duermes. Una habitación llena de luz, ruido, pendientes o pantallas puede mantener al cuerpo en estado de alerta, incluso si ya estás cansado. 

Pensar en tu habitación como un santuario de descanso no significa transformarla por completo. Significa hacer ajustes prácticos para que ese espacio le comunique a tu cuerpo que ahí se duerme, se descansa y se recupera energía. 

Puedes empezar con cambios como: 

  • Mantener la habitación oscura: reduce luces intensas o entradas de luz que puedan interrumpir el sueño. 

  • Buscar una temperatura agradable: un ambiente fresco puede favorecer el descanso. 

  • Reducir el ruido cuando sea posible: si no puedes controlarlo, considera sonidos suaves o herramientas que ayuden a aislarlo. 

  • Evitar trabajar desde la cama: esto ayuda a que tu mente no relacione ese espacio con presión o pendientes. 

  • Mantener orden visual: un cuarto menos saturado puede crear una sensación más tranquila antes de dormir. 

  • Elegir una actividad relajante previa: escuchar música tranquila, leer o escribir puede marcar una transición entre el día y la noche. 

Cuando acudir con un especialista del sueño 

Aunque los hábitos pueden ayudar, hay casos en los que el insomnio requiere valoración profesional. Buscar apoyo no significa que la situación sea grave; puede ser una decisión preventiva para entender qué está pasando y recibir orientación adecuada. 

Busca apoyo profesional si notas que: 

  • El insomnio ocurre varias noches por semana. 

  • Llevas más de tres meses con problemas para dormir. 

  • Te sientes cansado incluso después de pasar horas en cama. 

  • El sueño afecta tu trabajo, estudios o vida familiar. 

  • Has intentado cambiar hábitos y no notas mejoría. 

  • Sientes preocupación constante por no poder dormir. 

Dormir bien también es cuidar tu salud 

El insomnio puede hacer que la noche se sienta larga y que el día empiece sin energía. Sin embargo, entender sus causas, reconocer sus señales y ajustar tus hábitos puede ayudarte a recuperar una rutina de descanso más saludable. 

En AXA sabemos que cuidar tu bienestar también implica anticiparte y tomar decisiones informadas. Elige la mejor cobertura para ti, nosotros te protegemos.  


También te puede interesar...