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Los beneficios de una alimentación balanceada son tan bastos como útiles en nuestra vida, pero ¿cómo hacerlo? Sigue estos consejos básicos para comenzar.

 

Al navegar en nuestras redes sociales nos encontramos con videos de carne jugosa o postres que decidimos evitar por solo pensar en la cantidad de ejercicio que amerita su ingesta. ¿Y si supieras que es posible comer todo lo que se te antoje? Aquí te mostramos la forma sana de hacerlo.

 

Una alimentación balanceada es sinónimo de texturas y sabores divertidos

 

Todo se trata del balance pues darte un pequeño gusto no afectará tu buena salud si llevas una alimentación balanceada basada en platos llenos de nutrientes. Dar el primer paso no es tan complicado cuando se cuenta con un nutriólogo profesional. Él te enseñará a olvidar esa equívoca idea que tacha a la comida sana de aburrida e insípida.

 

Las combinaciones de macronutrientes como proteína, carbohidratos y grasas buenas con frutas y verduras mejorarán tu cuerpo sin necesidad de suplementos.

 

El plato del buen comer en pocos pasos

 

1.  Evita el exceso: reduce el consumo de alimentos altos en calorías o grandes cantidades de grasa y azúcares como pastel, pan dulce y refresco.

 

2. Si brilla en tu servilleta, piénsalo dos veces: disminuye la cantidad de alimentos grasosos, es fácil identificarlos pues algunos son fritos, capeados o empanizados. También aléjate de los aderezos.

 

3. Selecciona carnes magras: pescado, pollo o pavo sin piel. Prepáralos asados, a la parrilla, horneados o cocidos en su jugo con una pizca de especias o hierbas finas para añadir sabor.

 

4. Sal y triglicéridos altos, principal componente de los embutidos: las salchichas, mortadela, salami y queso de puerco contienen cantidades saturadas de grasa y sodio. Evitarlos es una gran idea.

 

5. Entre más colores, mejor: para variar y enriquecer tus comidas acompáñalas con ensaladas frescas o verduras cocidas. Dales un giro integrando semillas o frutas secas.

 

6. Consume granos enteros:  elige alimentos que te proporcionen fibra como frijoles, habas, lentejas, alubias, garbanzos, panes y cereales integrales. Las verduras y frutas con cáscara son una gran opción.

 

7. No inflames tu cuerpo: opta por lácteos descremados (leche o yogurt bajos en grasa), semi descremados o alternativas como la soya.

 

8. Fluye internamente: toma de 6 a 8 vasos de agua natural al día. Esto permitirá que absorbas todos los nutrientes esenciales que tu cuerpo necesita.

 

9. Bebe con responsabilidad: evita el abuso de bebidas alcohólicas pues contienen más calorías de lo que crees. Además, el alcohol hace que tu cerebro sufra una deshidratación extrema.

 

10. El azúcar natural no es mala: añadir pequeñas porciones de azúcar a nuestro té, café o bebidas en general brindará la energía que necesitas. Consúmela en su versión más pura: morena o mascabado.

 

Llevar una alimentación balanceada no es una simple leyenda promocional. Hoy en día, se posiciona como un hábito de gran responsabilidad pues la ingesta tendrá enormes repercusiones en nuestra salud. Consumir las proporciones correctas de alimentos y bebidas sin caer en excesos, te permitirá lograr tus objetivos sin desistir en el camino.

 

Fuentes:

Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)
NHS

Gourmet de México